ARTE

Peter Paul Rubens

Peter Paul Rubens nació en Siegen (Alemania), de padres flamencos desterrados, el 28 de junio de 1577. Jan Rubens, su padre, se había hecho calvinista, lo que ponía en peligro su vida en la Amberes dominada por el yugo católico del ocupante español. Así que con su mujer, María Pypelinckx, y sus cuatro hijos se establece en Colonia como un refugiado más. Pero en Alemania daría muestras de lo más inconsciente de su carácter, pues se convierte en amante de la princesa Ana de Sajonia, quien lo ha tomado a su servicio como secretario. El padre del artista hubo de purgar una pena de reclusión en el castillo de Dillenburg.
                 
Por fin, la condena terminada, Jan y los suyos se instalan en Siegen, en donde va a nacer Philip -el futuro humanista- en 1573, y cuatro años más tarde nuestro Peter Paul, alemán involuntario aunque siempre flamenco de alma. Un año después, los Rubens pueden volver a Colonia, y tras la muerte del padre la familia se instala en el Meir, centro de Amberes, tratando de casar a la hija mayor sin dejar por eso de ocuparse de la educación de los hijos más jóvenes.
Corre el año 1589; Peter Paul empieza a frecuentar la escuela latina de Rombaut Verdonck. Desgraciadamente, pocos meses pudieron durar esos estudios. No había para tanto en casa de María Pypelinckx, y para dotar a su hija Blandirse hubo que sacar a Peter Paul de la escuela y colocarlo de paje en casa de la condesa Margarita de Ligne d’Arenberg. Finalmente, en 1590 su misma madre consiguió hacerlo entrar de aprendiz en el taller de un pintor local.
                                     
Se ha llegado así a un punto espinoso, el de los estudios del joven pintor dentro ya de su propia especialidad.
Lo clásico era, hasta hace relativamente poco, decir que Rubens había estudiado con tres maestros sucesivos: Tobías Verhaecht, Van Noort y Octavio van Veen, más conocido quizá como Otto Venius. Para Leo van Puyvelde, el gran especialista belga, nada de esto es cierto, y lo que le hace dudar es que hasta el siglo pasado casi no se conocían obras seguras de los presuntos maestros, aunque parece casi seguro que Rubens trabajó con Venius.
El hecho incontrovertible es que, a los veintiún años, Rubens se convierte oficialmente en pintor. Dos años después Rubens está en Italia buscando trabajo. Su hermano Philip se encuentra ya en Roma empleado como bibliotecario, pues Italia es entonces el punto de mira privilegiado de todo humanista o pintor.
                        
Mantua. Rubens tiene veintitrés años y ha llegado -no se sabe cómo- a la corte de Vincenzo Gonzaga. Casi junto con Rubens entra al servicio del duque otro joven pintor flamenco, Pourbus el Joven. Años después ambos terminarán en la corte de María de Médicis, cuñada de Gonzaga que ha llegado a reina de Francia por su casamiento con Enrique IV. Más tarde, Rubens, ávido de encontrarse con su hermano, va a verlo a Roma allá por julio del año 1601. La Pietá(Galería Borghese) prueba el impacto que el antiguo arte romano iba a producir en el joven pintor flamenco.
Rubens pintó el casamiento por poder de María con Enrique IV en Florencia para la gran serie del Louvre. Meses después vuelve a estar en Roma. ¿Lo envió acaso el duque? ¿Fue, por el contrario, el archiduque Alberto quien se lo “pidió prestado”? El dicho archiduque se había casado con Isabel Clara Eugenia, hija preferida de Felipe II. Ambos se instalaron en Bruselas como gobernadores de los Países Bajos. El archiduque había sido anteriormente cardenal de la basílica romana de Santa Croce in Gerusalemme, y fue para ese templo que le pidió, al joven desconocido que era entonces Rubens, tres grandes cuadros de altar, que hoy se encuentran en el hospicio del Petit-Paris, en Grasse, al sur de Francia.
No hay que seguir adelantando en la vida sin echar una mirada a la obra. En estos últimos años la lista de las obras de Rubens ha sido rehecha. Muchas atribuciones dudosas han sido suprimidas y cuadros que figuraban como anónimos o mal clasificados van a parar a su certero repertorio. Entre ellos se encuentran dos retratos de hombre. Uno es el llamado Retrato de un joven sabio (colección privada, Nueva York) y el otro, atribuido al español Pedro de Orrente, es el Retrato de joven pintor (Museo de Filadelfia), que para algunos podría constituir un verdadero autorretrato. Últimamente las revistas especializadas han propuesto muchos presuntos Rubens de juventud: un Juicio de París (National Gallery, Londres) anterior al más antiguo de los del Prado y una Leda (colección privada, Londres) previa a la otra que Rubens hizo (se quemó en Fontainebleau) sobre un original de Miguel Ángel.
Descendimiento de Rubens
Descendimiento de Rubens (Catedral de Amberes). Bajo la protección del archiduque Alberto y del burgomaestre Nicolás Rockox, el artista recibe el encargo de pintar este cuadro para la iglesia de Santa Walburga. El resultado es una obra maestra en que Cristo aparece rodeado de varios personajes bajo una iluminación cenital que imprime una fuerza extraordinaria a la escena.
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